LA GRAN NAVE AZUL
LA GRAN NAVE AZUL VIAJARA POR EL COSMOS.
Luz María Echandia.
Las almas emergen del caudal de los hombres que en su negligencia se olvidaron de ellas, pero es su perpetuo destino el trasegar tras el destino de los hombres, que en su ignorancia las desconoce y solo se rigen por el Dios ego sin dignidad ni aquíesencia divina.
Salve al redentor crucificado en cada ser emergido desde las sombras, donde el corazón del humano no consciente liberación. Su afuera lo mantiene preso de un eterno orgullo y prepotencia de humanidad, que solo la matrix sostiene, pero el perseverar del ser encontrará la gloria a pesar de sus eternos sufrimientos que le han dejado no solo ingratos recuerdos sino también trazas de olvido de su magnificencia divina y cósmica.
El ser resurgirá como ave fénix de agigantados matices, hasta reencontrar para sí el gran tesoro que en su interior pernocta.
Las amorosas mieles de su ser único acompasarán todos sus descubrimientos en el ámbito espiritual, y su ímpetu lo lanzará en un caudal de bienaventuranzas que le traerán bienestar a su humanidad flagrante, concebida en un nivel de poco estatus y densidad arraigada.
Trastocando todo aquello que para él fue concebido desde el reinicio de los tiempos, en que se le entregó El Edén para su disfrute y placer, pero no satisfecho con ello se unió a fuerzas en desamor que el mismo creó ante su cansancio de vida en amplitud y armonía.
Todo lo que era bello y perfecto dejó de tener relevancia para él, desde el ser en creación que era también quiso recrear. Su gran espíritu se reveló en él, en su densidad más grande, y cocrea de nuevo todo aquello que le fue entregado en infinito amor, desde su cansancio y desamor.
Tuvo sueños como creador creado y quiso también experimentar y reconocerse a sí mismo en sus propias capacidades. Optó por fabricar para él y su descendencia todo aquello que era nuevo y diferente para él.
Aquella energía fue más poderosa que su propio amor y se sintió en poder de transformar según sus propios criterios, y aún lo continúa realizando a su antojo y amaño.
Su creación tomó fuerza propia, se alimentó de su ego, y esta gran matriz se fue cocreando a sí misma una y otra vez logrando el cometido inicial de insatisfacción propia que alienó al planeta una y otra vez.
Y solo había una forma de desconectarla, porque ha de llevar el ingrediente principal que la forjó, la real intención del cambio, la aceptación real del individuo a su propio cambio, a su RECONEXION, volviendo al ayer donde el camino se perdió por fatuidad y descontento. Porque el hombre no se ama a sí mismo, desconoce el material con que fue creado, desconoce las manos del corazón del Hacedor, que solo quiso entregar sus mieles a sus criaturas creadas para que vivieran y asintieran sus propias fuerzas almáticas, el material de infinito amor con que fueron creados.
La humanidad ha llegado al caos que ella misma reprogramó,
porque la energía es creadora y el hombre le dio falsas alas y le permitió volar tras su propio arbitrio, y el gigante creció, se nutrió de sus creadores, y el hombre culpó a fuerzas externas de su desvarío. Por ello debe centrarse en sí mismo, asintiendo a sus propias construcciones egoicas, que solo le han dejado dolor y sufrimiento.
Una vez se te dijo: cuando las llamas a menudo aparecen se vuelven desconocidas para el hombre, porque ya no las ve. Por ello, ahora las llamas a menudo desaparecen y solo queda desequilibrio en una sociedad carcomida por el empoderamiento en su máxima densidad.
El instante es de congraciarse con el momento donde el rumbo se perdió, comenzar a fraguarse en el encuentro personal, en la maduración agigantada de su propia vibración, en el reconocimiento personal de sus propias actuaciones, en el acrecentamiento de sus propios valores y en el reencuentro de su propia llama. Para así poder perpetuar su especie en un mundo más apacible, donde cada ser deberá empoderarse de su propia versión, de reencuentro con su maravillosa llama o flama eterna de maduración constante y profunda. Solo así volverá la paz entre los hombres y podrán fraguarse destinos inconcebibles para la mente de los hombres, y gratificantes para su propio ser, que ahora sí comprenderá y asentirá su misión sobre la Tierra.
La tierra deberá volver a sus comienzos en cuanto al amor depositado en ella, en crescendo, para que esta gran nave azul pueda surcar los mares del cosmos con las maravillosas criaturas con las cuales lo inició. Y la nave planeta azul continuará su maravilloso viaje, ya sí, en una vibración maravillosa que le permitirá ser acogida por las diferentes naves planetas que surcan el cosmos, porque ya no estará enferma en cuarentena y en apariencia, en soledad asentida.
Sus pasajeros reconocerán su ruta y podrán reencontrarse con todas aquellas energías cósmicas que también han realizado sus propios e inquietantes aprendizajes, y conocerán la nave de Havona que los recibirá de nuevo en reconocimiento y amor filial de unidad. Y luego la nave de Havona también viajará y se adentrará en un nuevo trayecto hacia lo desconocido del Creador.
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